Se acerca el aniversario 110 de la fundación de la Liga Rosarina de Fútbol, y desde la página oficial de la ARF te seguimos acercando lo más relevante sucedido en la rica historia de este deporte en nuestra ciudad. Hoy repasamos lo más saliente de 1909, año en el que nos visitó el Tottenham Hotspur. Llegaron las mañas y el público asistente se duplicó.
En el año 1909 la ciudad se engalanó de nuevo para recibir a un equipo inglés. En este caso el que arribó a Rosario fue el Tottenham Hotspur, campeón de la liga de aquel país. El 14 de mayo habían partido rumbo a la Argentina acompañados de otro elenco británico, el Everton. El 6 de junio jugaron en Buenos Aires un amistoso entre sí que terminó 2 a 2 y despertó gran admiración entre el público criollo. El domingo 20 de ese mes el Tottenham se presentó en la cancha de Argentino ante un Seleccionado Rosarino con un marco récord, 5.000 personas. La victoria visitante era considerada un hecho, sin embargo el 9 a 0 con el que se despacharon causó cierto estupor. A los 38’ del segundo tiempo convirtieron el último gol y la crónica dice que, aunque pudieron marcar algún tanto más, los frenó su propia caballerosidad. Durante el partido la más recordada incidencia es el penal que marró Harry Hayes a los 13 minutos cuando los ingleses ganaban apenas 1 a 0. El centreforward de Central, habitualmente seguro, mandó esta vez el balón por sobre el travesaño.
La conformación del combinado local provocó, como ya era costumbre, disidencias entre los aficionados. Para muchos era una total injusticia que el arquero no fuera Mac Master, por lejos el puesto de mayor controversia. La formación fue: J. Podestá (Argentino); Ricardo Le Bas (Atlético del Rosario) y Zenón Díaz (Central); P. Wilson, S. Mackenzie y J. Díaz (Central); Manuel González (Newell’s), J. Jenkins (Provincial), Harry Hayes, A. Vázquez y E. Paling (los tres de Central). Otro de los ausentes fue José Viale. El hombre de Newell’s integró ese mismo día el seleccionado nacional que se midió en Buenos Aires con el Everton. Tan descollante fue su actuación que antes de marcharse los ingleses quisieron llevárselo. El fútbol en el Reino Unido ya estaba profesionalizado y la oferta era más que tentadora, sin embargo “Pinoto” no aceptó y siguió destacándose en nuestro medio varios años más.
Ocho días después, Isidro Quiroga reemplazaba a Santiago Pinasco en la intendencia. Por entonces, la escultora Lola Mora presentaba un proyecto para la construcción del Monumento a la Bandera, aunque al igual que el presentado en 1872 por el ingeniero Nicolás Grondona, el suyo también quedaría trunco. Volviendo a la llegada del Tottenham, su visita dejaría otro tipo de huellas, nada beneficiosas por cierto. Al parecer lo que asombró a los presentes, más que la destreza de los ingleses, fueron las artimañas que usaron para consolidar la victoria. Se pueden mencionar, por ejemplo: Tirar el balón afuera del campo cuando el asedio rival se intensificaba; tomar de la casaca a los contrarios; o tirarse al suelo para fingir lesiones inexistentes. Estos recursos poco deportivos no eran conocidos en nuestro país, pero prendieron rápido en jugadores y niños. Desde entonces, en cualquier baldío en el que rodara un balón, se podía ver como la muchachada imitaba el juego desleal practicado por los británicos.
Newell’s por su parte, fue ese año semifinalista de la Copa Competencia. En Octavos de Final eliminó al por entonces segundo equipo en importancia de Capital Federal, River Plate. Tras dos empates, lo sacó del torneo venciéndolo 5 a 2 en un tercer partido. Aquella eliminatoria, se convirtió en la primera vez que el club de la banda roja disputaba un partido oficial en nuestra ciudad. Volviendo a la Copa, el rojinegro venció en Cuartos de Final a Estudiantes de Buenos Aires 2 a 1, y en la semi cayó 5 a 1 ante el que sería campeón, Alumni.
En otro orden de cosas, una extensa nota editorial publicada por el Diario La Capital a mediados de julio, merece ser transcripta. Evidentemente ciertos disturbios ocurridos en los escenarios de fútbol durante 1908, preocupaban a quienes deseaban el normal desarrollo del deporte. Decía así: “A simple vista parece que el público de un partido no tiene más misión que la de mero espectador. Sin embargo, hoy en día se consagra árbitro gratuitamente, dando sus fallos antojadizos a los gritos. (…) Pretender un público inmóvil y silencioso es imposible. Las exclamaciones y las voces de aliento surgen inevitables. Pero que algunos, por el solo hecho de ser partidarios de un club, se concedan el derecho de insultar a los adversarios, es muy incorrecto. De igual modo, que otros pretendan, cual maestro, indicar a un jugador la maniobra que debe hacer, es ridículo. Y cuando los espectadores llegan a pelearse entre sí, es definitivamente denigrante. (…) La conducta del público influye en el progreso de este saludable sport, ya que si una persona que no asistió nunca concurre a un partido con público tan grosero, no volverá jamás a un field”. Obsérvese el tenor de la proclama, muy propio de aquellos tiempos. Era lo que se dice un mensaje de paz, seguramente pionero en este tipo de manifestaciones.
Los clásicos de ese año fueron para Newell's. El 18 de julio, el rojinegro venció al auriazul 3 a 2 en partido correspondiente a la Copa de Honor. Central atacó con insistencia y mereció mejor suerte, pero chocó contra una defensa impenetrable, y la implacable efectividad de Manuel González que señaló los tres tantos. El 8 de agosto se enfrentaron de nuevo en cotejo oficial de la Liga. Lo ganaba 2 a 0 Central con goles de Hayes y Green, pero lo empató Newell’s por intermedio de Viale y Manuel González. A 4 minutos del final, el propio José Viale, que para entonces era popularmente conocido como el mejor wing izquierdo del país, realizó una jugada extraordinaria. Eludió a cuanto rival se cruzó en su camino y puso el 3 a 2 final.
Fue aquella una temporada inmejorable para la entidad fundada por Isaac Newell. El 24 de octubre los “boys” cerraron el año venciendo 8 a 2 a Tiro Federal y se consagraron campeones de Primera División. Recibieron la Copa Vila de manos del Vicepresidente del Consejo de la Liga, Juan Cecchi, quien esa tarde también distinguió al Atlético del Rosario, invicto ganador de la Copa Pinasco (con 50 goles a favor y 15 en contra), y a Provincial, nuevo dueño de la Copa Comercio. La institución roja había sido fundada por el propio Cecchi seis años antes. Por último, cabe agregar que este año fue fundado el Club Centroamérica. Su cancha se ubicó en Cafferata y Córdoba en el barrio conocido como “La Francesa”. El mote se debía a que la cercana Estación de Ferrocarril a Santa Fe pertenecía a una compañía de nacionalidad gala llamada “Five Lille”.
Fuentes de información consultadas:
* "Anales del fútbol rosarino", de Cipriano Roldán.
* "Rosario, fútbol y recuerdos", de Oscar Armando Ongay.
* Libros de Actas de la Asociación Rosarina de Fútbol.
* Archivo de diarios locales, Hemeroteca de la Biblioteca Argentina "Dr. Juan Alvarez".
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