Seguimos camino a nuestros días y nos adentramos en el año 15, pero del Siglo XX. Esa temporada se producirían dos grandes triunfos: Tiro Federal vencería a Boca Juniors 4 a 0 en la semifinal de la Copa Competencia; y el Seleccionado de Rosario superaría 3 a 2 a su similar de Uruguay, en lo que fue la primera victoria rojiblanca sobre la celeste.
Esta temporada se caracterizó por el cambio de nombre que implementaron varias instituciones rosarinas. Gimnasia y Esgrima había dejado de ser Argentino en la Asamblea de agosto del año 14, sin embargo recién en el campeonato del 15 estrenó su nueva denominación. El 9 de enero Córdoba y Rosario and Railway Club castellanizó su nombre y pasó a ser el Club Atlético Central Córdoba. Además su antigua casaca color borra de vino, se cambió por la azul con vivos rojos. Por último, Embarcaderos Córdoba y Rosario se transformó este año en Nacional.
Alejandro Berruti fue elegido nuevo presidente de la Liga en reemplazo de Francisco Romero, y Francisco Goicochea asumió como vice. Sin embargo, no durarían demasiado al frente de la Liga. Berruti renunció en marzo por no estar de acuerdo con una decisión del Consejo. El 19 de abril ocupó su lugar Antonio Fradua. Debido a la personalidad fuerte y al carisma del saliente directivo, esta noticia resultó trascendente en su momento. Berruti había implementado algunas modificaciones tendientes a ordenar y dar un viso de seriedad al fútbol nuestro. Por ejemplo, le exigió a los árbitros que dirigieran con uniforme ya que algunos solían ir desarreglados a sus compromisos. Le envió a los clubes una circular diciendo que era “obligación el uso de los colores del club en todos los jugadores que disputasen partidos oficiales”, y por último, y dado que algunos players acostumbraban a jugar en zapatillas (e incluso descalzos), la Liga ordenó que en lo sucesivo sería obligatorio el uso de botines.
Gracias a la gestión de Ignacio Rota, se inauguró el torneo de quinta división. En su primera edición fue ganado por Belgrano, que en su juvenil plantel contaba con Julio Libonatti, delantero que años más tarde deslumbraría con sus cualidades. En primera hubo de nuevo 11 equipos. El único debutante fue Belgrano, institución que fue ascendida por la Liga en reemplazo de Aprendices Rosarinos. Esta última entidad vivió sobre finales del 14 una debacle económica, cayó en bancarrota y acabó disolviéndose.
De segunda división también participaron 11 conjuntos. Los mismos que en primera salvo Provincial y Sparta que no poseían un segundo equipo. En su lugar estuvieron Tráfico y River Plate (que ese año se había fusionado con el Club Dublín). Entretanto, la Liga comenzó a implementar el uso de carnets para los jugadores. Compró 1.500 a seis centavos cada uno. Llevaban un sello, una foto, y un número identificatorio. Por otra parte, se resolvió no volver a pedir árbitros a Buenos Aires. La decisión se basó en cierta disconformidad que habían generado los jueces porteños.
La población de Rosario al 31 de mayo era de 232.304 habitantes. En lo que hace al fútbol, hubo muchos traspasos de pretemporada. Serapio Acosta y Fidel Ramírez pasaron de Central a Rosario Atlético; Victorino Revilla dejó Nacional para incorporarse a Newell’s; y Pedro Mónaco se fue de Tiro para anclar en Atlantic Sportsmen. Sin embargo, los refuerzos más importantes tuvieron que ver con los arribos de Atilio Badalini (ex Colón de Santa Fe), y los hermanos Ernesto y Adolfo Celli (santafesinos del Salado) a la institución “mens sana” de nuestra ciudad. Los tres adquirirían fama y jugarían en los combinados rosarinos.
Lo cierto es que 1915 fue un año inolvidable para Central. Ganó 5 Copas: las dos de primera (Vila y de Caridad), las dos de segunda (Pinasco y Lisandro de la Torre), y una de tercera (la Copa Comercio). Apenas si le dejo a Tráfico la Copa Cassini de tercera y a Newell’s la Copa Roma de cuarta. En primera volvió a consagrarse invicto y además vio surgir a Eduardo Blanco, un magnífico centro half. Marcó 104 goles en 20 partidos, y recibió sólo 4. Era evidente que las simpatías de la afición rosarina se repartían entre los dos clubes grandes, sin embargo los auriazules gozaban de mayor arraigo popular y quizás por eso, porque tantísimos jóvenes deseaban jugar en Central, es que siempre había pichones de crack golpeando las puertas de dicha entidad. Tal peculiaridad le permitía a su Comisión Directiva (por entonces las encargadas de elegir al once titular) tener recambio y contar siempre con un team competitivo.
Además, el auriazul se convirtió en el primer equipo rosarino en ganar la Copa Ibarguren. El 26 de marzo empató 0 a 0 con Racing (campeón porteño) en cancha de Independiente luego de 120 minutos de fútbol. Como no se pudieron sacar ventaja jugaron por segunda vez el 30 de abril en Palermo. El encuentro, que reunió a una multitud debido a los antecedentes de ambos conjuntos, iba 1 a 1 en el primer tiempo (gol de Laiolo para Central). Sin embargo, el árbitro Luis Gil comenzó a perjudicar ostensiblemente al representante de nuestra ciudad. Al parecer cobraba dudosas infracciones favorables a la Academia y por último no convalidó un remate de Laiolo que había sido gol y a causa de una rotura en la red pareció no entrar.
En el suplementario, Laiolo a los 5’ y Woodward a los 28’, pusieron el 3 a 1 final. Magnífico triunfo del once auriazul que luego fue homenajeado por las autoridades de la Liga con un banquete en el Hotel Mayo. Claudio Newell en persona se encargó de colgarle las medallas a los campeones. Desde 1905 (cuando Rosario Atlético ganó la Copa Competencia) que los clubes rosarinos no alcanzaban una hazaña semejante. Aquel famoso equipo formó con: Moyano, Zenón Díaz e Ignacio Rota; Rogotti, Eduardo Blanco y Jacinto Perazzo; Barbieri, A. Blanco, Laiolo, Ennis Hayes y Woodward.
Newell’s en cambio, padeció dificultades. El club que durante una década había mantenido, con ligeras variantes, la hegemonía del fútbol local, ahora estaba ligeramente debilitado. Perdió los dos clásicos por resultados humillantes. El 25 de mayo cayó 6 a 0 en Villa Sanguinetti, en un partido en que Ennis Hayes marcó un gran gol (el primero). El 17 de octubre, en la revancha jugada en el parque, su suerte sería aún peor. El conjunto “canalla” reafirmó su buen momento y le asestó 6 goles en los primeros 45 minutos. Los rojinegros decidieron no salir al campo para la segunda etapa dando por terminada la contienda.
Un hecho por demás curioso ocurrió en un partido entre Central y Central Córdoba por la Copa Competencia. Los auriazules llegaban invictos pero acabaron perdiendo 1 a 0 en su cancha. La hinchada charrúa celebró jubilosamente mientras los centralistas se retiraban cabizbajos. Entre ellos Zenón Díaz, zaguero que se había batido valientemente en el terreno de juego. Los ganadores repararon en él y lo levantaron en andas. Lo retiraron como un triunfador, y así lo trasladaron hasta su casa ubicada a pocas cuadras. Sin dudas, un gesto emotivo y lleno de deportividad, que difícilmente podríamos ver en nuestros días.
Tiro Federal disfrutó en 1915 de uno de los triunfos más resonantes de su historia. Le ganó como visitante 4 a 0 a Boca Juniors en una de las semifinales de la Copa Competencia. Los protagonistas de la gesta tirolense fueron: Lorenzo Colombo; Oreste Scarpone y Florencio Sarasibar; Ernesto Faggiani, Miguel Argüelles y Silvio Barbieri; Conrado Grieshaber, Ernesto Simpson, Juan Vergara, Carlos Guidi y Antonio Pimentel. Los tres primeros tantos fueron marcados por la gran figura del equipo, Carlos “Milán” Guidi, y la cuenta se cerró por intermedio de Pimentel. El elenco rosarino estuvo a punto de completar la proeza y alzarse con el Trofeo (que hasta ahí sólo Rosario Atlético había traído para Rosario), pero en la final, y tras reñida disputa, cayó 2 a 1 ante Racing. Marcovecchio y Ohaco convirtieron para “la Academia”, y Guidi, cuando no, para Tiro.
El 25 de octubre jugaron en cancha de GER Rosarinos y Uruguayos por la Copa Asociación, y ese terminaría siendo el gran acontecimiento del año para el fútbol rosarino. La victoria del seleccionado de nuestra ciudad fue la primera sobre los orientales. El combinado local formó con: Airaldi; Díaz y Varni; Johnston, Eduardo Blanco y Faggiani; Antonio Blanco, Badalini, Hayes, Guidi y Pimentel. El primer tiempo terminó 2 a 2, pero en el segundo, más precisamente en el último minuto de juego, llegó el tercer y definitivo tanto para nuestra representación. Los tres goles los señaló Carlitos Guidi, que tuvo su tarde soñada. Legítimo éxito de Rosario y algarabía inenarrable entre los presentes.
Fotos:
* Gentileza Julio Rodríguez. Fotografiadas del Diario La Capital.
Fuentes de información consultadas:
* "Anales del fútbol rosarino", de Cipriano Roldán.
* "Rosario, fútbol y recuerdos", de Oscar Armando Ongay.
* Libros de Actas de la Asociación Rosarina de Fútbol.
* Archivo de diarios locales, Hemeroteca de la Biblioteca Argentina "Dr. Juan Alvarez".
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